ATRAPADOS POR EL ALGORITMO.
El algoritmo aprende qué hace reír a tu hija o hijo, a qué hora se conecta y qué contenido le gusta más que otros. Cada interacción construye una identidad digital capaz de anticipar sus gustos y estados de ánimo con una precisión inquietante.
Al recibir contenido adaptado a su edad, niñas, niños y adolescentes quedan atrapados en un flujo infinito diseñado para que no puedan soltar la pantalla, favoreciendo la hiperconectividad y el alejamiento de la realidad.
La presencia y mediación activa de las personas adultas, implementando pautas y normas familiares concretas, es el único filtro que el algoritmo no puede reemplazar.
